Taylor Browne

Taylor Browne sale de la oficina a medianoche, sin sospechar que estoy escribiendo sobre él. Lleva el portafolios bajo el brazo derecho, y parece contar los mosaicos del piso con la mirada mientras camina hasta el ascensor. No se da cuenta de las palabras que lo describen aquí. Ya en la calle, levanta la vista hacia el negro amarillento del cielo que la ciudad ofrece a esa hora, vuelve a bajarla y se encamina a la estación de tren. No ha oído hablar de mí, y es poco probable que en el futuro se entere de mi existencia. Camina rápido. En la calle desierta los pasos hacen el ruido de una vieja máquina de escribir. Mientras tanto esta página se va llenando de letras que lo representan malamente, que lo exponen sin explicarlo, que lo señalan sin redimirlo, y él sin darse cuenta.

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