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  1. ¡Epa! Acabo de retornar de unos días en la República Oriental, y allá (embriagado por la hospitalidad de los que juegan de local y la belleza del mantel en el que juegan) justo le comentaba a la Entintada que un lugar así era como si alguien, en ese cuento (que caprichosamente atribuyo a Bradbury, pero puedo estar pifiándole fiero), hubiera pisado una mariposa en el primigenio Buenos Aires de la mejor manera posible.

    Veo que no soy el único al que se le ocurrió. Y veo que la lista de coincidencias con la Mágica Web (que es, bien literalmente, mágica) sigue agrandándose.

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