Música

Desde hace un par de semanas estoy viviendo un retorno a la música que oía hace muchos años. En lugar de escuchar cosas nuevas, paso largos ratos con Joni Mitchell, Paul Simon, George Harrison, Neil Young… Y no de sus discos más recientes. Hasta Gentle Giant anduvo por aquí estos días.

El resultado es pura emoción. Mucha de la música que aprendí a amar durante la adolescencia, o durante mis veintipico, sigue poniéndome la piel de gallina.

Algo maravilloso es saber esos discos de memoria. No pasa con los más recientes, por más que me gusten. Hace mucho que no escucho un disco doscientas veces, hasta que forma parte de mí.

Tapa del disco de Paul SimonEn este momento está sonando el primer disco que Paul Simon grabó solo, en 1972. Hacía muchos años que no lo escuchaba, y en estos días lo puse cinco o seis veces. La sensación es que la música va recorriendo músculos que no recordaba tener, despertándolos de a poco, tirando de una fibra por vez.

En algún sentido esto es un regreso a casa.

P.D.: Ahora es Neil Young, “After the gold rush” (1970). Mi viejo disco de vinilo está rayado por la mitad de “Oh, lonesome me”, y en mi cabeza la canción pega un salto. No consigo acostumbrarme a la versión del CD (que es la que estoy oyendo, ripeada y alojada en la computadora), donde la música sigue su curso normal como si ese salto no formara parte del orden natural de las cosas.

P.D. 2: Jethro Tull, “Minstrel in the gallery” (1975). Sólo lo que era el lado B.

And here slip I — dragging one foot in the gutter —
In the midnight echo of the shop that sells cheap radios.
And there sits she — no bed, no bread, no butter —
On a double yellow line — where she can park anytime.

P.D. 3: David Bowie, “Space oddity” (¡1969!).

Solemn faced
The village settles down
Undetected by the stars
And the hangman plays the mandolin before he goes to sleep

(De la canción “Wild Eyed Boy from Freecloud”)

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  1. Yo me temo que llegué un poco tarde, pero de alguna manera extemporánea, crecí entre Jethro Tull y Bowie, eso sí. Y otros más, por supuesto. Y Rick Wakeman, que ahora me parece un poco cursi, pero al fin y al cabo, sus discos hicieron que me haga músico, así que bueno…

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