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  1. Adhiero. Y no sólo para esta palabra, sino para todas. Si la q se siente lo suficiente madura como para copiarle el sonido a la k o a la c fuerte, entonces que deje de apoyarse constantemente en su amiga u y que empiece de una vez a valerse por sí misma.
    Distinto es el caso de la g, claro, que se deja influenciar por la u hasta el punto de volverse blandita y gangosa, pero ese es otro tema, supongo.

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