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  1. Hola, descubrimos tu blog a través de Rayuela fotoblog.( el comment de tomarse estas cosas en serio y esas cosas, con lo cual concordamos)
    O sea desde Francia descubrimos a alguien más de Argentina.
    Te hemos enlazado para tenerte más cerca y regresar.
    De paso te invitamos aque te des una vuelta por NUESTROS PAGOS 😀
    Un saludo.

    Glipto29

  2. Si la pregunta es Gliptodontes en Buenos Aires? Por supuesto! Había muchos por aquí? El último apareció en septiembre en la construcción de la línea H del subte, sus restos reposan en una pequeña estantería del Museo de Ciencias Naturales de Buenos Aires.
    Si era un pregunta retórica no la entendí!

  3. La pregunta se refiere directamente al comment anterior de POLO que nombra la novela Adan Buenosayres y da a entender que allí aparecen gliptodontes… en fin hay tanta literatura que me falta leer…
    Con respecto al hallazgo en la línea de subte estamos al tanto, sí, aunque solo hemos visto un esqueleto completo en un museo de Colonia ( Uruguay)

    Saludos Eduardo ( y perdón por usarte este comment tan seguido)

    😀

  4. Estos comments necesitan un poco de ejercicio, así que esto no les viene nada mal.

    (Sin haber leído Adán Buenosayres no puedo contestar tu pregunta, así que esperemos a que Polo vuelva por aquí.)

  5. eh.. ah.. si, volví. ejemm.. no, que me estaba lavando la cara y… ah, sí, lo de los gliptodontes, pues definitivamente SI. El Adán Buenosayres (maravilloso y absolútamente necesario de ser leído) es una suerte de Divina Comedia local donde un grupo de lúmpenes intelectuales y bohemios (entre los que, por ejemplo, se encontraba el pintor y filósofo Xul Solar, en el personaje de Shulze) que encuentran una suerte de Salamanca (entrada al Averno) allá por Pompella (creo) y desiden adentrarse a ella. En la mismísima entrada de la morada de los pecadores se encuentran, cual Cerbero, con un magnífico gliptodonte que los instruye, prueba y guía. … Todo un personaje en el libro.

    Yo, cuando era chiquito, quería ser paleontólogo y me fascinaban los gliptodontes, por grandotes, por locales y por mamíferos; cuando leí el Adán Buenosayres y encontré a ese fascinante bicharraco me quedó grabado a fuego, y desde ese momento no puedo dejar de relacionarlos con don Leopoldo Marechal…

  6. Es que nadie se acuerda del Inodoro Pereyra aqui? Por Dios! El Capitulo en el cual Inodoro conoce a Yon Darwin es de no olvidarlo nunca! Creo que está en el segundo número del Inodoró. Es un paleontólogo que se le acerca a Inodoro y le pregunta “No haber visto usted de un gliptodonte por acá?” Y el Inodoro dice: “que si no oí un grito donde?” …
    Es muy bueno, nunca me olvido de esa historia 🙂

  7. Alguien dijo alguna vez que no hay pena tan grande que una hora de lectura no la haga olvidar. Y creo que es cierto.
    Pero además, a modo de lista personal (como la de Woody Allen, creo que en Annie Hall), mirar el cielo a través de un árbol, de sus ramas y sus hojas, y el dibujo de cielo que recortan, bueno, es otra de las cosas que a mí me curan.
    Gracias por la imagen Eduardo.

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