Justo hoy

[1/5/2003]

Justo hoy no hay diarios.

Justo hoy que me desperté demasiado temprano, con frío, y después de un rato largo frente al monitor miro por la ventana y veo que todavía no amaneció.

Justo hoy que es feriado, un día raro en medio de la semana, un preludio de este viernes en que nadie va a comprender del todo lo que pasa.

Justo hoy que estoy saliendo del mareo de las noticias recientes y puedo marearme con otras, más nuevas.

Justo hoy que me puse el buzo bordó, que todavía me entra, algo que podría llamarse un “golpe de color”, y para lo cual no sirve tomar agua ni ponerse a la sombra, porque no hay remedios conocidos.

Justo hoy que pensé en contar aquí una anécdota de mi adolescencia, y después me di cuenta de que no tenía ganas.

Justo hoy que hay un globo en el piso de esta habitación, un globo blanco, con forma de huevo, que mi hijo trajo ayer del cumpleaños de una compañera de la escuela y abandonó aquí porque siempre me deja algún recuerdo.

Justo hoy que hay una luz prendida allá en el edificio blanco, una sola entre todas las ventanas, al otro lado de un vidrio esmerilado.

Justo hoy que tengo el plan heroico, ambicioso, tantas veces postergado de llevar el auto a cargar nafta.

Justo hoy que tengo esa sensación rara en la punta de los dedos, algo como electricidad o una amplificación del sentido del tacto, que no me deja tocar algunas telas, que me hace insoportable el contacto con el pelo, que pide superficies lisas como por ejemplo estas teclas.

Justo hoy que no tengo horarios pero igual miro el reloj, que no tengo apuro pero igual me impaciento.

Justo hoy que es tan otoño.

Justo hoy no hay diarios.

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