La mariposa

[11/3/2003]

La niña corre alegre por el prado, tras una bella mariposa de colores brillantes. Salta la niña hacia aquí, salta hacia allá, atraviesa los altos pastos siguiendo las cabriolas de esa maravillosa criatura que la hipnotiza con su aleteo impredecible. De tan distraída, la niña no advierte que tras unos arbustos hay un profundo barranco. Antes de poder gritar “mamá”, la niña siente que se le resbalan los pies y allá va de cabeza hacia las piedras del fondo, diez metros más abajo.

Sin tomarse un descanso, la mariposa vuelve en busca de la siguiente víctima.

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  1. Me inclino con reverencia ante tu clase magistral sobre desmitificación. A partir de ahora, comienzo a mirar las mariposas de una manera completamente diferente.

  2. Las mariposas, como las cucarachas, saben ALGO…
    Todo eso sucede porque los lepidópteros, y las cucarachas, extrañan a los dinosaurios.

  3. ¿Nunca te pasó que según vas avanzando en la lectura de un libro o un poema, te entra una especie de vértigo, de certeza de que va a llegar en algún momento a ser insoportablemente hermoso?
    A veces me pasa con Magica.
    Me da miedo seguir.
    Pero sigo viniendo igual.
    Y no es un halago porque sé que en ciertos aspectos somos muy parecidos y los halagos se nos vuelven pregunta neurótica y dudas acerca de nuestra valía real.
    No es un halago.
    ES LA VERDAD.

  4. Paz: Sí que conozco esa sensación, me pasa con frecuencia. Lo que no esperaba es que pudiera ocurrir con lo que escribo yo. Tu mensaje es un lujo, y realmente espero merecerlo. ¡Muchas gracias!

  5. Como un cuento de Ray Bradbury pero en cortito.
    Parece una metáfora de la droga o el alcohol, la belleza inicial y luego el precipicio.

  6. LA VERDAD AMO A ALS MARIPOSAS Y NO SE ME HACE MALAS NI NADA NO CREO KE SEAN ASI EN VERDAD SON BELLAS Y NO TIENEN MALDAD

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