Explosión

[1/2/2003]

Hasta hace dos años vivíamos a media cuadra de Aráoz y Santa Fe, en el barrio de Palermo. Resulta que ayer hubo una explosión en la estación de servicio de la esquina. La misma a la que tantas veces fui para comprar leche o papel higiénico en horas absurdas, pasando por la clínica deshabitada donde ahora hay un estacionamiento. Y pasando también frente a esa galería donde el portero había sido un vecino de mi propio edificio al que le habían rematado el departamento por deber siglos de expensas. Ocho heridos, ningún muerto, ambulancias eficientes, gente en estado de pánico, Shell prometiendo explicaciones.

La crónica de Clarín me puso los pelos de punta. Habla de la panadería de al lado, la que está pintada de rosa, donde a veces iba a comprar unas pizzas chicas muy ricas y baratas, mientras que las medialunas no eran tan buenas: una empleada se tiró bajo el mostrador por creer que estaban bombardeando; una clienta desparramó sus facturas y se echó a correr. También habla de la juguetería, que está enfrente de la estación, cruzando Aráoz: se quedaron sin vidrios, justo ahí donde me entretenía mirando las bonitas cajas de rompecabezas de cinco mil piezas, donde Gabriel aprendía a caminar gracias a que un metro más allá se veía un juguete más prometedor, y luego otro y otro. Menciona un local de alquiler de videos: es el pequeño Blockbuster de al lado de la juguetería; pero esos que se frían.

Recuerdos y destrucción al mismo tiempo. Qué paradoja con efecto profundo para esta mañana lluviosa de sábado.

Join the Conversation

No comments

  1. Michel dice:
    01/02/2003 a las 12:32
    Teniendo en cuenta los millones de años de existencia de la humanidad, parándonos en esa larguísima linea de tiempo, la verdad que estuviste súmamente cerca de ser otra de las víctimas. Dos años, casi nada, separan una mañana lluviosa de sábado de un viaje en ambulancia, y de ahí a declarar, y de ahí a contarle a todo el mundo como uno se salvó de casualidad.

    Eduardo dice:
    02/02/2003 a las 17:29
    Cierto, Michel. Ahora me da miedo retroactivo.

Leave a comment

Your email address will not be published. Required fields are marked *