Estaciones

[14/6/2002]

A principios de abril mi hijo protestaba porque el otoño tenía poco que ver con el modelo escolar que acababan de enseñarle. Los árboles conservaban todas sus hojas. Hacía calor, como en primavera. Había mucha luz, mucho verano en ropas, caras y costumbres. Le expliqué que en realidad el otoño viene de a poco, las hojas caen una por una, los días se acortan lentamente. Mucho no me creyó.

Ahora nos distrajimos por un rato y adiós, el otoño ya pasó. No queda una sola hoja de todas las que debían caerse. Hace frío como en las mejores épocas, y la gente usa campera sobre campera, bufanda sobre bufanda. Es casi siempre de noche. Y a Gabriel, en la escuela, todavía no le enseñaron el invierno.

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