Mi pared

[7/6/2002]

Es como no haberse visto nunca la cara en el espejo.

Desde mi ventana veo una variedad de edificios. Más que nada, las partes íntimas: un costado, un contrafrente, la pileta de natación, un pozo de luz, ventanas internas, la columna vidriada por donde pasa un ascensor. Pero no puedo ver mi propio edificio, este contrafrente donde tengo mi ventana. No sé cómo es. ¿Hay muchas plantas en los balcones? ¿Está sucio? ¿Parece pobre, o sólo más o menos? ¿Cómo es la ventana que está justo sobre la mía, tan cerca y tan definitivamente lejos de mí?

Si me tomara mis preocupaciones en serio, debería tratar de subir a una de esas terrazas, allá enfrente, y registrar mi pared, mi tablero de ajedrez vertical con casillas habitables, en una colección de fotos. O, mejor, videos, aprovechando que la cámara puede usar la mínima luz. Al sol, a la sombra. De día, de noche. Con las luces prendidas. Al amanecer, todavía a oscuras, cuando este yo se acerca a la cama de mi hijo para despertarlo y sube suavemente la persiana.

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